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Blends blancos: Un sello de identidad de Luigi Bosca

En líneas generales, los grandes blends blancos se distinguen por su elegancia, su delicadeza, su expresividad y su carácter frutal.

Blends blancos: Un sello de identidad de Luigi Bosca

Bodega Luigi Bosca tiene una larga trayectoria elaborando vinos de este estilo.

A primera vista y sin detenerse en los detalles que hacen la diferencia, los vinos se suelen dividir entre blancos, tintos, rosados y espumantes. Sin embargo, al conocer un poco más sobre los ejemplares en cuestión, hay dos grandes categorías en las que se agrupan: por un lado, aquellos que son elaborados con una única variedad de uva, y por el otro, aquellos que nacen a partir de la mezcla de dos o más cepas.

Históricamente, en el Viejo Mundo vitivinícola se elaboran cortes que se identifican más con su terroir de origen que con las variedades implicadas. La varietalidad, en cambio, nació con el auge de los vinos del Nuevo Mundo que comenzaron a exhibir el nombre del cepaje en su etiqueta. Así, mientras que los varietales expresan las características organolépticas de una variedad en particular; los cortes representan de forma fiel el estilo de la bodega y la mano del enólogo.
En la Argentina, durante el siglo XX era muy común que los vinos de mesa fueran cortes de cepas tintas o blancas comercializados como “vinos genéricos”; sin embargo, no existía nada parecido a los blends de alta gama. Recién durante la primera década del nuevo milenio las grandes bodegas nacionales se afianzaron la elaboración de grandes blends tintos -que generalmente coinciden con sus vinos ícono-, pero ninguna elaboraba vinos de corte a partir de uvas blancas.

Como su nombre lo indica, un blend blanco es un corte de distintos cepajes en el cual ninguno llega al 85% de la composición total y por eso escapan a la categoría “varietal”.

En el año 2010, con el espíritu pionero que la caracteriza, Bodega Luigi Bosca fue la primera bodega argentina en elaborar un blend blanco de alta gama: Luigi Bosca Gala 3, un corte de Viognier, Chardonnay y Riesling criado durante 12 meses en barricas de roble. Este vino -el primero en su segmento- no solo revolucionó el mercado, sino que también inauguró un nuevo ciclo en la vitivinicultura argentina. A partir del Gala 3, otras bodegas de renombre comenzaron a animarse a hacer sus propios blends blancos, algo que aún hoy es poco común en el país.
Como su nombre lo indica, un blend blanco es un corte de distintos cepajes en el cual ninguno llega al 85% de la composición total y por eso escapan a la categoría “varietal”. Estos vinos suelen tener como vino base una cepa con cierta estructura -como la Chardonnay o la Viognier- y se cortan con otras cepas en menor porcentaje -como Sauvignon Blanc o Semillón-. En estos ejemplares, cada variedad aporta sus características y matices que amalgaman el vino, para lograr un resultado superador.

En líneas generales, los grandes blends blancos se distinguen por su elegancia, su delicadeza, su expresividad y su carácter frutal. Sus aromas son equilibrados, con notas de frutas blancas, tropicales y cítricas que en muchos casos se amalgaman con los toques florales y otros propios de su crianza en roble. En boca son voluptuosos, limpios y frescos, por lo que armonizan muy bien con frituras de mar, tablas de sushi, tiraditos, pescados azules, pollo grillado y –si su estructura lo permite- risottos.
Bodega Luigi Bosca tiene una larga trayectoria elaborando vinos de este estilo. De Sangre White Blend es el corte blanco que expresa la mano innovadora del enólogo Pablo Cúneo y el estilo de la bodega. Se trata de un blend amplio y señorial que nace a partir de tres variedades de uva: Chardonnay, Semillón y Sauvignon Blanc.