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Día del Ingeniero Agrónomo: Conocé a Pablo Minatelli

Día del Ingeniero Agrónomo: Conocé a Pablo Minatelli.

En los últimos años hemos escuchado muchas veces la frase “el vino nace en la viña”; sin dudas, la función del agrónomo también creció junto a esa idea que hoy marca el rumbo de la viticultura argentina.

El Ingeniero Agrónomo es una pieza clave en la vitivinicultura actual; junto con el enólogo, es la figura más importante en las bodegas. Los agrónomos no solo se ocupan de los trabajos agronómicos en la finca, sino que su principal tarea es saber interpretar la vid para conocer su comportamiento. En los últimos años hemos escuchado muchas veces la frase “el vino nace en la viña”; sin dudas, la función del agrónomo también creció junto a esa idea que hoy marca el rumbo de la viticultura argentina.

En nuestro país, cada 6 de agosto se celebra el Día del Ingeniero Agrónomo en conmemoración a que en esa fecha -pero en 1883- se dictó por primera vez la carrera de Agronomía en el Instituto Agrícola Santa Catalina de Llavallol, provincia de Buenos Aires. Con esta efeméride como excusa, conversamos con nuestro Ingeniero Agrónomo, Pablo Minatelli, sobre esta profesión, su evolución en el tiempo y los desafíos que le presenta a diario.

¿Qué es lo que más te apasiona de tu profesión?

Poder entender qué es lo que trasciende a la copa de vino, vivir lo que significa la vitivinicultura, embarrame -literalmente, pero también metafóricamente-. Cuando te embarrás, es porque tomás contacto con lo que pasa a tu alrededor.

¿Qué creés que se requiere para ser un buen Ingeniero Agrónomo?

Se necesita estudio, curiosidad, entender que no hay recetas, dimensionar la palabra «depende», darle crédito a la ciencia sin perder de vista el conocimiento empírico, ser empático con la gente y también con los procesos, lidiar con que lo que se quiere no siempre es lo que se puede.

¿Qué nos podrías decir sobre la frase «El vino nace en la finca«? 

La viña es el origen de un proyecto, de un trabajo en equipo, de una búsqueda. Si solo reducimos el vino a “un líquido dentro de una botella”, nos estamos perdiendo de ser parte de muchas historias. Si reducimos la finca únicamente a un suelo o a una suma térmica, estamos tirando cientos de años de historia, de la búsqueda que hay detrás de servir en una copa una bebida placentera. Si no somos capaces de contar toda la historia, desde el origen, va a ser difícil encontrar quien disfrute verdaderamente del vino, sin importar cuál fue el precio que pagó por la botella ni los puntajes que se colocan en la etiqueta para garantizar la calidad del producto.

La viña es el origen de un proyecto, de un trabajo en equipo, de una búsqueda. Si solo reducimos el vino a “un líquido dentro de una botella”, nos estamos perdiendo de ser parte de muchas historias.

¿Cómo ves que evolucionó el rol del Ingeniero Agrónomo respecto a tus inicios en la profesión?

Antes nos decían chacareros con título, pero hoy los ingenieros agrónomos deben gestionar distintos procesos. Por un lado, procesos biológicos de la planta y sus respuestas a un ecosistema que cambia; por el otro, procesos sociales, ya que no hay trabajo en la finca que se haga solo y tampoco hay acciones que no tengan consecuencias sobre el ecosistema y la comunidad. Además, también gestionamos procesos contables y de comunicación, dando a conocer qué es lo que sucede en una finca, en una planta y en un racimo que luego será vino. Para mí, todos estos son conceptos contemplados en lo que llamamos sustentabilidad, y requiere un trabajo conjunto.

¿Cuáles son los principales desafíos de ser Ing. Agrónomo en una bodega con la trayectoria de Luigi Bosca?

Luigi Bosca tiene una trayectoria centenaria de producir vinos de calidad y hay un legado del Ing. Alberto Arizu que nos ha marcado el camino a seguir. Hoy existen nuevas formas de entender la viticultura, y también hay otras exigencias, que van más allá de la calidad de la uva. Creo que debemos continuar por el camino de la innovación permanente, que es lo que ha caracterizado a la bodega desde sus inicios. La innovación no pasa únicamente por inventar, sino por explorar lo que existe, saber qué es lo que las fincas necesitan y aplicar las mejores herramientas para lograr satisfacerlas bajo un enfoque sustentable.